Presentación

En este blog se pretende abrir una pequeña ventana al mundo de la Ciencia, intentando dar una visión de aquello que más ha fascinado siempre a los hombres. Se explorarán temas de carácter variado siempre a través de la curiosidad científica.

viernes, 7 de noviembre de 2008

¿Un ser superior?

Existen muchos ejemplos que muestran la superior capacidad que poseen algunos animales sobre el hombre. La investigación de sus mecanismos de funcionamiento ha hecho pensar, incluso, en futuras aplicaciones industriales.

Hoy se estudia todo lo referente al mundo animal: se investigan las leyes cuantitativas en el lenguaje de los insectos, como el caso de una especie de hormigas siberianas que se distinguen por su organización y que son capaces, entre otras hazañas, de intercambiar información. A su vez, la sanguijuela, por ejemplo, se ha convertido en objeto de investigación ya que su saliva, que contiene una combinación del más poderoso anticoagulante conocido con antibióticos y anestésicos, podría tener aplicaciones médicas en enfermedades cardíacas y hematológicas.

Se nos dice que necesitaríamos la visión del águila, el olfato de los perros y otras misteriosas peculiaridades de ciertos animales. Entre ellas figuran el sentido térmico absoluto de ciertos roedores, peces y abejas, y el oído del murciélago, preparado para recibir el primer eco una milésima de segundo después de haber emitido un chasquido. Nuestros nervios auditivos son mucho más perezosos, quizá porque no dependemos de ellos para alimentarnos y sobrevivir.

Nuestro sentido del olfato es bastante primitivo y elemental si lo comparamos con el de algunos animales. No obstante, sus capacidades olfativas pueden abrir nuevos caminos a tecnologías hoy desconocidas. Como el tronco de la antena de una mariposa, que sólo tiene un cuarto de milímetro de tamaño y está recubierto por 35 mil fibras nerviosas que dirigen las señales captadas por las células sensoriales del olfato hasta el cerebro.

Incluso en la ingeniería. Es posible que los diseñadores tengan que estudiar al humilde abejorro cuyas alas producen más fuerza de elevación que la obtenida por las alas de los aviones.
El insecto más pequeño que existe, una clase de avispa, tiene una longitud de una quinta parte de un milímetro, y a pesar de ello la naturaleza se las compuso para meter los músculos que mueven innumerables articulaciones, el intestino y los riñones, órganos respiratorios, un sistema nervioso, glándulas germinativas, ojos, órganos olfativos… ninguna obra maestra de la técnica humana alcanza, por su constitución o por sus funciones, la perfección de este pequeñísimo fragmento de materia viva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario